El procedimiento administrativo en tiempos del covid-19.

Desde hace varias largas semanas ya, estamos en Estado de alarma y en el ámbito del Derecho administrativo eso ha significado la suspensión de los plazos de los procedimientos.

Es como si en plena partida de parchís, por obra de un conjuro mágico en forma de Real Decreto, de pronto el tiempo dejara de correr y te quedaras paralizado/a hasta nueva orden: los dados en el aire a punto de caer en el tablero, las fichas desperdigadas, ese amigo que siempre intenta hacer trampas mirando para otro lado, las voces, las risas…

Los pobres procedimientos se han quedado detenidos en el tiempo y en el espacio hasta que el virus pase y los procedimientos permanezcan, reanudando su camino donde lo dejaron.

¿Todos los procedimientos?

Bueno, todos todos no.

Existen algunas excepciones:

  • las medidas de ordenación e instrucción estrictamente necesarias para evitar perjuicios graves en los intereses y derechos de los interesados en el procedimiento.
  • los procedimientos administrativos referidos a situaciones estrechamente vinculadas al estado de alarma que sean indispensables para el interés general o para el funcionamiento básico de servicios.
  • los procedimientos administrativos de los ámbitos de afiliación, liquidación y cotización de la Seguridad Social.

Todos estos pueden seguir su camino como si tal cosa, adelantando al resto por la izquierda y sacándoles la lengua.

Pero empecemos por el principio:

¿Qué es el procedimiento administrativo común?

El procedimiento administrativo común es el camino que tiene que recorrer la decisión de una administración pública para llegar a convertirse en acto o resolución administrativa.

En palabras del profesor Fabeiro Mosquera, se trata de una serie cronológica de actuaciones pre-establecidas por el ordenamiento jurídico y que van dirigidas a producir un resultado.

¿Qué significa esto?

Pues que cuando una administración pública quiere tomar una decisión tiene la obligación de cumplir una serie de trámites pre-establecidos en el orden adecuado hasta llegar, si nada se lo impide, a la decisión final llamada resolución administrativa.

Digamos que el órgano administrativo va empujando su decisión, cual escarabajo pelotero con su bolita de barro, a través de diferentes diferentes valles y colinas hasta la meta final donde esa decisión se convertirá en resolución administrativa.

Importancia del procedimiento administrativo común o por qué los procedimientos administrativos son tus amigos.

Generalmente la gente piensa que los procedimientos administrativos son un c*****, por decirlo finamente, una lata en el mejor de los casos.

Pero se equivocan: los procedimientos administrativos son nuestros amigos.

¿Y por qué?

Pues por tres razones principalmente:

1.- Garantizan los derechos de la ciudadanía

2.- Dan seguridad jurídica

3.- Son un cauce para la participación de la gente en las administraciones públicas

Garantizan los derechos de la ciudadanía

En primer lugar, decimos que el procedimiento administrativo garantiza los derechos de la ciudadanía porque ninguna administración pública puede hacer lo que le de la gana y tomar las decisiones por sus santos cojines.

No.

La ley establece de ante mano qué decisiones puede tomar cada Administración (ya sea la Administración central, las comunidades autónomas o los ayuntamientos por ejemplo) y cómo la tiene que tomar.

Otro tema importante es el de la seguridad jurídica.

¿Qué es la seguridad jurídica y porqué es importante?

La seguridad jurídica es un principio del derecho que, entre otras cosas, exige que las personas puedan prever con antelación las consecuencias de realizar o no realizar una determinada conducta y que sepan también cómo interpretan los tribunales las normas vigentes.

Si hay una norma que dice que no se puede salir a la calle vestido únicamente con una pamela y si, efectivamente, cada vez que sales a la calle en pelota picada te ponen la multa que corresponda, eso te da seguridad jurídica. Puedes imaginarte de ante mano las consecuencias de practicar el nudismo urbano.

Pero si no hay una norma clara o si cuando sales a la calle como tu madre te trajo al mundo a veces te multan y a veces no, pues eso te da inseguridad jurídica. No puedes prever lo que va a pasar.

Llegados a este punto espero haberte convencido de que los procedimientos administrativos molan y que la próxima vez que te topes con uno de ellos no le pongas mala cara.

Fases del procedimiento administrativo: de oca en oca y tiro porque me toca.

Imagen: Pixabay

Como hemos visto en el ejemplo anterior el procedimiento administrativo común está formado por varias fases sucesivas, que normalmente son:

acuerdo de iniciación -> propuesta de resolución -> resolución -> recurso de alzada.

Pero los procedimientos administrativos no son algo estático sino, por el contrario, un todo dinámico como un baile de pareja, un combate, una partida de tenis o un juego de cartas. A una acción de la administración le puede corresponder a su vez la reacción de la persona interesada y viceversa.

Imagínate:

Te llega un acuerdo de iniciación de un procedimiento sancionador por beber en la calle, y piensas ni de coña voy a pagar esta multa, así que respondes con unas primeras alegaciones en las que justificas que no has cometido ninguna infracción, etc.

La administración se pasa tus alegaciones por el arco del triunfo y te manda la propuesta de resolución, diciéndote que ya tal y que a pagar.

Vaya, la cosa pinta mal y decides pedir refuerzos a tu primo de Zumosol, que ya no toma zumo sino smoothies detox de colores varios pero te ayuda a redactar unas segundas alegaciones como Dios manda, con su jurisprudencia y todo.

Unas semanas después recibes la resolución en la que desestiman tus alegaciones y te insisten: ¡a pagar pequeño saltamontes!!!

Tú no te das por vencida y dices: no-no-no con tu moño de Amy Winehouse mientras invocas al super-poder del recurso de alzada, que viene a ti en forma de tochaco de 20 páginas mencionando toda la legislación habida y por haber.

Llegados a este punto, puede que la administración te responda… o puede que no… (¡Hola silencio administrativo!)

Sea como fuere, aquí se termina la vía administrativa. THE END como en las películas.

PS: próximo capítulo: reclamando en vía contencioso-administrativa…

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