HERENCIAS

En nuestro sistema legal los temas relacionados con las herencias pertenecen a una rama del Derecho civil que se denomina derecho de sucesiones o derecho sucesorio.

El derecho sucesorio español se encuentra regulado en el Título III del Libro III del Código Civil y en los diferentes derechos forales.

El derecho sucesorio te puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza.

Tener unos mínimos conocimientos de derecho sucesorio o contar con un buen asesoramiento en ese ámbito, en particular en todo lo relacionado con el tema de los testamentos, te puede ahorrar muchos problemas. A ti y a tus seres queridos.

Hay pocas cosas más descorazonadoras que ver a una familia sacarse los ojos por una herencia.

Normalmente el testamento reduce los enfrentamientos y discusiones entre los herederos porque obliga a que se respete la voluntad de la persona fallecida.

¿Qué es el derecho sucesorio?

Podemos definir el Derecho de sucesiones como la parte del Derecho que establece a que personas (quién) y de qué manera (cómo) se trasmiten los derechos, obligaciones y bienes de una persona cuando fallece.

El Derecho sucesorio es la parte del Derecho Civil que se ocupa de regular la sucesión por causa de muerte. Su trabajo es articular un conjunto de reglas que permitan saber qué se hace con el conjunto de relaciones jurídicas de una persona tras su fallecimiento.

Técnicamente se dice que la sucesión es <<la sustitución de una persona en el conjunto de relaciones jurídicas transmisibles, que correspondían al tiempo de su muerte, a otra, o en bienes y derechos determinados dejados por el difunto>>.

¿Qué significa esto?

Que una persona A ocupa el lugar de otra persona B ya fallecida, respecto del conjunto de relaciones jurídicas de las que era titular la persona fallecida.

Dicho de una manera de andar por casa: El derecho de sucesiones es el manual de instrucciones de las herencias.

El Derecho sucesorio se ocupa de resolver preguntas tipo: ¿Cómo se debe hacer testamento? ¿Quién hereda cuando no hay testamento? ¿Cómo se impugna un testamento en caso de que sea defectuoso? ¿Qué pasa si no hay herederos o los posibles herederos no pueden suceder a la persona que ha fallecido?

El principio fundamental que rige el derecho sucesorio es el de la libertad de testar. Sus únicos límites son las famosas legítimas y las reservas.

Unas pinceladas sobre la sucesión por causa de muerte o mortis causa.

1.La sucesión por causa de muerte puede ser universal o particular.

Hablamos de sucesión a título universal cuando los herederos suceden al causante en la universalidad o totalidad de su patrimonio. Es decir, no sólo en sus bienes si no también sus derechos e incluso sus deudas.

Hablamos de sucesión a título particular cuando un heredero, el legatario, hereda un bien o un derecho personal concreto. En este caso normalmente no responderá de las deudas del difunto.

2. La sucesión puede deferirse* por testamento o en virtud de la ley.

*deferir significa hacer suya la herencia. Decimos que una herencia está deferida cuando ya se ha abierto la sucesión y, en virtud de su llamamiento, alguien la puede hacer suya.

Cuando una persona designa a las personas que deben sucederle y la cuota a recibir en un testamento hablamos de sucesión testamentaria o sucesión voluntaria.

La sucesión abintestato, por el contrario, tiene lugar cuando el difundo no ha dispuesto nada y hay que echar mano de las normas establecidas en el Código Civil para esos casos.

El Código Civil permite la posibilidad de la sucesión mixta. Es decir, parte por testamento y parte aplicando las normas de la sucesión intestada. El supuesto más habitual de este tipo de sucesiones es cuando el testamento no dispone de la totalidad del patrimonio del testador.

Fases de la sucesión

El fenómeno sucesorio está estructurado en cuatro fases: la apertura de la sucesión, la vocación a la herencia, la delación y la adquisición de la herencia.

Fase 1: La apertura de la sucesión coincide con el momento de fallecimiento del causante. Cuando una persona fallece, el conjunto de sus relaciones jurídicas quedan sin titular y se convierten en herencia, a la espera de encontrar un sucesor. Es lo que se conoce como la herencia yacente.

Fase 2: En la fase de la vocación a la herencia se hace el llamamiento a todos los posibles herederos del causante. Ya sea por voluntad del difunto plasmada en testamento o por aplicación de las normas de la sucesión intestada.

Normalmente la vocación (fase 2) y la delación (fase 3) suelen coincidir en el tiempo, pero hay veces en que se hace el llamamiento y la delación queda a la espera de que los llamados puedan aceptar la herencia.

Si el llamado a la herencia no cumple los requisitos necesarios para poder aceptar la herencia, ni se le podrá ofrecer ni podrá adquirirla, claro.

Fase 3: La delación u ofrecimiento de la herencia al llamado a suceder.

Fase 4: La adquisición de la herencia. En esta fase la persona queda investida como heredera.

La adquisición de la herencia permite al heredero convertirse en titular de los bienes, derechos y obligaciones del difunto.

En nuestro ordenamiento jurídico la adquisición de la herencia se produce mediante la aceptación.

¿Excepciones?

Los legados, que son adquiridos desde la apertura de la sucesión.