Qué es la legítima de la herencia

Para entender cómo funciona el reparto de la herencia en el sistema español imagínate que la herencia es una tarta que se divide en porciones.

¿Una persona puede repartir su tarta, es decir su herencia, como le de la gana? Nasti de plasti.

El sistema español limita la autonomía de la voluntad del testador, estableciendo un derecho mínimo en la herencia a favor de determinados herederos, es lo que se conoce como la «legítima».

¿Qué es la legítima en la herencia?

Hablamos de legítima sólo en el caso de la sucesión testada, cuando hay testamento.

La legítima es la porción de bienes de la que el testador no puede disponer, por haberla reservado la ley a determinados herederos llamados herederos forzosos.

La legítima consiste en el derecho a una parte de la herencia en propiedad. Excepto la legítima del cónyuge viudo cuya legítima no es en propiedad sino en derecho de usufructo vitalicio.

Los parientes que tienen derecho a recibir la legítima reciben el nombre de legitimarios.

¿Quienes son los legitimarios o quiénes tienen derecho a recibir la legítima?

De acuerdo con el art. 808 CC, «constituyen la legítima de los hijos y descendientes las dos terceras partes del haber hereditario del padre y de la madre»

Así pues, los legitimarios son:

  1. Los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes.
  2. Los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes, a falta de hijos y descendientes.
  3. El viudo o viuda.

¿En qué consiste la legítima de los hijos y descendientes?

El derecho legitimario de los hijos y descendientes viene determinado por la preferencia de grado.

Es decir, los de grado más próximo excluyen a los de grado más lejano. Por tanto, los hijos suceden con preferencia a los nietos.

Salvo el derecho de representación que tienen los nietos en los casos que deba tener lugar. La representación en la legítima se da en los supuestos de premoriencia, desheredación e indignidad pero no en el caso de renuncia.

El art. 808 párrafos 1º, 2º y 4º del Código Civil establecen que constituyen la legítima de los hijos y descendientes las dos terceras partes del haber hereditario del padre y de la madre.

El padre y la madre pueden disponer de una de las dos partes que forman la legítima para aplicarla como mejora a sus hijos o descendientes.

La tercera parte restante es de libre disposición. ¿Qué quiere decir este artículo? Por una parte que la legítima de los descendientes estará constituida por los 2/3 de la herencia del causante según el 808.1 CC.

Sin embargo, la legítima de los descendientes no tiene toda ella una naturaleza uniforme. Sino que cabe distinguir dos partes: la legítima estricta (también llamada legítima corta) y la mejora. Por ello siendo la legítima larga de los descendientes la de dos tercios de la herencia: un tercio se denomina legítima estricta y otro tercio destinado a mejora.

Pues bien, el tercio de legítima corta o legítima estricta hay que dividirlo en tantas partes iguales como hijos haya y a cada uno le corresponde su parte.

El tercio de mejora

El tercio de mejora es una parte de la legítima que puede ser distribuido por el testador libremente entre sus hijos o descendientes.

Si el testador no hace uso del tercio para «mejorar» a ninguno de sus descendientes, éste será distribuido de manera igualitaria entre ellos.

El tercio de mejora corresponde a esos hijos o descendientes que ocupen su puesto pero sin que tengan individualmente derecho a determinada parte del mismo, sino que el causante puede repartirlo entre ellos como quiera. De forma que cabe un reparto igual o desigual, e incluso que sea adjudicado íntegramente a un solo hijo o descendiente. Por ello el tercio de mejora puede destinarse a mejorar a uno de los hijos o a mejorar descendientes, no necesariamente legitimarios.

La mejora es una figura intermedia entre la legítima y la libre disposición. ¿Por qué? Porque por un lado, al igual que la legítima, sólo se puede utilizar para favorecer a un grupo determinado, que en este caso son los hijos y descendientes del causante, y que estos no son necesariamente los legitimarios. Pues por ejemplo un abuelo puede beneficiar o mejorar a un nieto viviendo el hijo.

Por otro lado, y a diferencia de la legítima, el tercio de mejora se puede repartir de forma desigual entre el grupo de descendientes y se puede someter a gravamen en beneficio de los mejorados (art. 824 del Código Civil).

El tercio de mejora tendrá que soportar el usufructo del cónyuge viudo, ya que se constituye sobre él.

Legítima de los ascendientes

En el supuesto de que el causante fallezca sin hijos ni descendientes, el Código Civil reconoce el derecho a la legítima de los ascendientes en línea directa. La legítima de los ascendientes está constituida por la mitad de la herencia del descendiente fallecido, salvo que este deje viudo, en cuyo caso será sólo de un tercio de acuerdo con lo establecido en el art. 809 CC.

Es decir, que si los ascendientes concurren a la herencia sin que exista cónyuge supérstite ni por supuesto descendientes, su legítima estará constituida por la mitad de la herencia.

Sin embargo, en el caso de que los ascendientes concurran con el viudo, la legítima de los ascendientes será la de un tercio de la herencia.

Legitimarios son siempre los más próximos ascendientes, por lo que mientras exista padre o madre no son legitimarios los abuelos.

Y si hay abuelos, no son legitimarios los bisabuelos y así sucesivamente.

Además, habiendo un solo pariente más próximo, sea este de la línea paterna o materna, toda la legítima les pertenece.

Si hay más de uno, la legítima se divide entre todos ellos por igual, si son todos de la misma línea. Y si son de distinta línea, la mitad va a cada línea y dentro de ella se reparte por igual.

Por tanto, ¿Cómo se distribuye la legítima? Si sobreviven al causante ambos padres la legítima les corresponde por partes iguales.

Si uno de ellos hubiera muerto, recaerá toda la legítima en el padre o madre sobreviviente. En defecto de padre o madre, la legítima corresponderá a los ascendientes de igual grado de la línea paterna y materna, por lo que se dividirá la herencia por mitad entre ambas líneas y dentro de cada línea se dividirá por cabezas.

Si sobreviven ascendientes de grado diferente corresponderá la legítima por entero a los más próximos, sean de una o de otra línea.

En todo caso la legítima de los ascendientes es un segundo orden de llamamiento. No es conmutable, no cabe el derecho de representación de forma que la parte del premuerto, renunciante, incapaz o desheredado será adquirida por los demás por derecho propio.

De entre los ascendientes con derecho a legítima hay que excluir en aplicación del art. 111 CC al progenitor del causante cuando dicho progenitor hubiese sido condenado en sentencia penal firme a causa de las relaciones a que obedezca la generación del causante o si la filiación ha sido judicialmente determinada en contra y con la oposición del progenitor. Salvo que tal exclusión se hubiese levantado por determinación del representante legal aprobada judicialmente o por voluntad del propio hijo una vez este alcanzara la plena capacidad.

Legítima del cónyuge viudo.

La legítima del viudo no es en plena propiedad como los demás legitimarios, sino que el Código Civil otorga el derecho de legítima a través de un usufructo. De forma que el cónyuge tiene solo el derecho de usufructo vitaliciamente y la nuda propiedad corresponderá a otras personas según con quien concurra el cónyuge viudo en la herencia del causante.

El derecho a la legítima sólo lo tiene el viudo que al morir su consorte no se haya separado de este judicialmente o de hecho.

Si entre los cónyuges separados hubiera mediado reconciliación notificada al juzgado que conoció en su momento la separación o al notario que otorgó la escritura de separación el sobreviviente conservará sus derechos según establece el art. 835 CC

No habrá derecho alguno en caso de divorcio, dado que el vínculo matrimonial está disuelto ni tampoco habrá derecho a legítima en las parejas de hecho.

Aunque se encuentren inscritas en algún Registro de parejas de hecho. En el ámbito de aplicación de nuestro Código Civil no se reconoce derecho alguno al miembro de la pareja de hecho que sobreviva al causante. En este punto el legislador no ha querido asimilar las parejas de hecho al matrimonio, por lo que estas no tienen derechos sucesorios en la legítima.

De manera que si algún causante quiere reconocer derechos hereditarios a su pareja ha de desarrollarlo por la vía del testamento.

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